Hace 105 días que Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, solicitó licencia al cargo, luego de que Estados Unidos pidiera su detención provisional con fines de extradición, por nexos con Los Chapitos, narcotráfico y armas.
La presidenta Sheinbaum, sin embargo, no sólo no detuvo al gobernador. Mucho menos lo extraditó.