Miscelánea, Salud y Política. Austeridad electoral, disfraz para preservarse en el poder. Por Judith Álamo López
Las dictaduras fomentan la opresión, el servilismo, la crueldad y más abominable es el hecho de que fomenten la idiotez: Jorge Luis Borges
Eliminar el gasto excesivo en congresos estatales y autoridades municipales es el objetivo oficial del Plan B de la presidente Claudia Sheinbaum enviado a la Cámara de Diputados, cuya exposición de motivos asienta que no es una cuestión de partido, sino de reducir en 15% el presupuesto electoral local, "y evitar que la política sea un negocio".
Si ese argumento fuera cierto pondría fin a un paradigma centenario de la clase política mexicana que ha lucrado con principios políticos durante la etapa del México postrevolucionario: un siglo en el que emergió la élite económica actual, integrada por descendientes de ambiciosos políticos "revolucionarios" militares, civiles de derecha, izquierda y centro.
Pero, por hechos verificables, hay que dudar de las verdaderas intenciones de la Cuarta Transformación, debido a que durante sus siete años de gobierno se aceleró la degradación al pervertirse el Estado de Derecho con la pretensión de gozar del ejercicio absoluto y eterno del poder.
Se cooptó a la Suprema Corte y se eliminó la autonomía del poder judicial; se desapareció a los organismos autónomos; se sobrerrepresentó a Morena en el Congreso y se incentivó la corrupción, la ineptitud y la ineficiencia en la administración pública.
Y más: con Estados Unidos siempre hemos mantenido una relación compleja marcada por la interdependencia, las asimetrías, las presiones migratorias y otras relaciones bilaterales, como el T-MEC. Pero bajo el liderazgo de Donald Trump la tensión ha aumentado.
Se ha declarado terroristas a los cárteles mexicanos de las drogas, los cuales, considera el mandatario estadounidense, "gobiernan" o "controlan" México, ocasionando violencia, así como la crisis destructiva del consumo de fentanilo que afecta a la población estadounidense.
Ha asegurado Trump que, pese a sus ofrecimientos para erradicar a esos cárteles, la presidente Sheinbaum ha rechazado su ayuda porque les teme. La mandataria ha contestado que "en México gobierna el pueblo", y en defensa de la soberanía nacional se envuelve en el lábaro patrio y mantiene inamovible su solidaridad con dictaduras latinoamericanas confrontadas con Estados Unidos como Venezuela y Cuba.
La situación de México frente a Estados Unidos parece muy delicada puesto que no fue invitado a formar parte de la iniciativa "Escudo de las Américas", creada el pasado siete de marzo en Miami, con la participación de 17 naciones afines al trumpismo.
México fue el "banquete" de esa cumbre, ya que fue considerado el "epicentro de la violencia generada por los cárteles", y la presidente mexicana fue ridiculizada con imitaciones de sus súplicas, a cargo del mandatario anfitrión.
Por esa y otras razones, la jefe del Estado mexicano se considera pasa por momentos de debilidad, cuando sobre el país pesan amenazas de Trump de intervención militar multinacional, incluyendo "ataques terrestres" contra los cárteles.
La presidente Sheinbaum admitió públicamente que ella no autorizó el operativo militar en el que fue asesinado Nemesio Oseguera, alias "El Mencho", líder del cártel Jalisco Nueva Generación.
También la Fiscalía General de la República reconoció en un comunicado que no montó un operativo de custodia para preservar los objetos y el escenario de la captura del capo sin contaminación. ¿Incapacidad, descoordinación o montaje?
La presencia de periodistas y otras personas invalida las pruebas de la captura de "El Mencho" y sus secuaces, a cargo del general Ricardo Trevilla, secretario de la Defensa Nacional, quien dirigió el operativo con la colaboración de fuerzas de inteligencia estadunidenses, al frente de elementos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, el 22 de febrero de 2026, en Tapalpa, Jalisco.
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