La voz de las mujeres en la UNAM “es hoy más fuerte, más visible y escuchada que nunca”: María Soledad Funes

La voz de las mujeres en la UNAM “es hoy más fuerte, más visible y escuchada que nunca”: María Soledad Funes

La voz de las mujeres en la UNAM “es hoy más fuerte, más visible y escuchada que nunca”. Y saben que, desde la docencia, la investigación y la difusión de la cultura pueden contribuir a transformar realidades que aún duelen, sostuvo la coordinadora de la Investigación Científica, María Soledad Funes Argüello, en la ceremonia en la cual el rector Leonardo Lomelí Vanegas entregó el reconocimiento Sor Juana Inés de la Cruz a 85 destacadas universitarias.

En la Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, la coordinadora aseveró que las universidades tienen la responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad más justa, donde la igualdad y la libertad sean condiciones reales para todas las personas.

Esta tarea, prosiguió, debe hacerse a partir “el pensamiento crítico, el diálogo y la construcción de soluciones, desde una convicción profunda de que la transformación social debe ser siempre una transformación no violenta”.

La entrega del reconocimiento debe recordar que la historia de las mujeres en la Universidad no solo es de obstáculos superados, también de inteligencia, curiosidad y de una profunda vocación por comprender el mundo, manifestó ante la secretaria General, Patricia Dolores Dávila Aranda; la vicepresidenta de la Junta de Patronos, Elsa Beatriz García Bojorges; la secretaria de Desarrollo Institucional, Tamara Martínez Ruíz; y la coordinadora para la Igualdad de Género, Norma Blazquez Graf

Detalló que en esta casa de estudios los avances de las mujeres son innegables, pero los desafíos también. Aunque representan alrededor del 46 por ciento del personal académico, no tienen una presencia homogénea en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el Subsistema de la Investigación Científica solo son el 35 por ciento y en entidades dedicadas a las ciencias físicas y matemáticas, no alcanzan siquiera el 10 por ciento.

“Una comunidad académica incluyente es aquella en la que todas las personas encuentran condiciones reales para desarrollar su talento; donde el acceso a las oportunidades, el reconocimiento del trabajo académico y la posibilidad de ejercer el liderazgo no están condicionados por el género”, subrayó.

Construir ese entorno incluyente, añadió, es una responsabilidad colectiva. Implica revisar prácticas institucionales, fortalecer las redes de apoyo entre académicas y académicos, y asegurar que las nuevas generaciones encuentren en la Universidad espacios donde puedan desarrollar su vocación con libertad, confianza y dignidad.

“Que el ejemplo de Sor Juana Inés de la Cruz continúe recordándonos que la búsqueda del conocimiento es, ante todo, una búsqueda de libertad. Y que nuestra Universidad siga siendo un espacio donde se escuchan todas las voces y donde el talento encuentra un lugar para desarrollarse y contribuir a la construcción de un futuro más justo”, apuntó Funes Argüello.

En nombre de las galardonadas, la académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Gina Zabludovzky Kuper, afirmó: las mujeres siempre “han buscado alimentarse de las frutas de árbol del conocimiento” y estudian no “por saber más, sino por ignorar menos”.

Puntualizó que de 1970 a la fecha el crecimiento de la participación femenina en la educación superior ha pasado de 17 a 54 por ciento de la población estudiantil; su creciente incorporación en el ámbito académico ha cambiado las interpretaciones sobre las historias disciplinarias y ha permitido que científicas y creadoras invisibilizadas adquieran “nueva vida”.