Hola Paisano. La salud del migrante mexicano entre la representación binacional y la deuda estructural del Estado mexicano. Por Daniel Lee

Hola Paisano.  La salud del migrante mexicano entre la representación binacional y la deuda estructural del Estado mexicano.  Por Daniel Lee

La salud de los migrantes mexicanos —especialmente de quienes viven en Estados Unidos o retornan forzadamente al país— se ha convertido en uno de los campos más visibles de disputa política, institucional y humanitaria.

En ese escenario, organizaciones migrantes mexicanas han logrado posicionarse como actores de presión e intermediación entre comunidades binacionale y el Estado mexicano, particularmente en temas de afiliación al sistema de salud, atención médica para retornados y acceso a derechos sociales transnacionales.
Sin embargo, hoy día persisten tensiones profundas: la privatización informal de la gestión social, la incapacidad estructural del Estado mexicano para garantizar derechos básicos y el uso político de la agenda migratoria de parte de este último.
La salud del migrante: un derecho sin territorio.

Durante años, los migrantes mexicanos han enfrentado un vacío institucional en materia de salud. La condición transnacional los deja en un limbo jurídico: en Estados Unidos carecen frecuentemente de cobertura médica formal, en México pierden acceso efectivo por residencia en el extranjero. Además, al retornar enfrentan barreras administrativas, económicas y burocráticas.

Frente a ello, las organizaciones migrantes mexicanas han impulsado una agenda centrada en tres ejes:

  1. Afiliación al IMSS para mexicanos en el exterior.

Han promovido el acceso de migrantes al seguro voluntario del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), buscando garantizar cobertura médica en México aun residiendo fuera del país.

Entre sus demandas e iniciativas destacan: ampliación del seguro para mexicanos en el extranjero, reducción de costos de afiliación voluntaria, acceso automático al retornar y cobertura familiar transnacional.

Este modelo intenta convertir la salud en un derecho portable, no territorial.
Pero el problema es estructural: el IMSS funciona bajo un esquema diseñado para empleo formal nacional, no para movilidad laboral global. La afiliación voluntaria es costosa, limitada y burocrática, lo que convierte el acceso en privilegio y no en derecho.

  1. Atención médica para migrantes retornados

Otro eje de incidencia ha sido la atención de deportados y retornados, quienes suelen regresar en condiciones de extrema vulnerabilidad: enfermedades crónicas sin tratamiento, trauma psicológico, lesiones físicas por procesos de detención, falta de documentación médica y también la inexistencia de continuidad terapéutica.

Las organizaciones migratorias mexicanas han presionado para que autoridades mexicanas implementen protocolos de atención inmediata en puntos de retorno, acceso automático a servicios públicos de salud y programas de reintegración social y laboral, así como una auténtica vinculación con instituciones públicas y organizaciones civiles.

Esto refleja una realidad incómoda: el Estado mexicano no cuenta con un sistema integral de reintegración sanitaria para deportados.

ABRAZO FUERTE

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